THIS LAND IS (A) MINE

Como una bisagra que la historia ha mantenido unida por el dolor, This land is (a) mine propone la idea de territorio en dos dimensiones. Por un lado como paisaje natural y, por el otro, como tierra sometida por la condición humana. Con el objetivo de continuar presentando salidas frente a la violencia y cuestionar las relaciones de poder, Yosman Botero aborda el concepto de territorio y plantea una genealogía que se proyecta en tres momentos: como territorio rico en recursos, como territorio colonizado y como territorio en conflicto.

La palabra Mine (en inglés), traducida al español, posee una doble significación: mío – mina y, a su vez, plantea una doble visualización: la del nativo que percibe el territorio como su hogar,  y la del colono que lo concibe como una despensa de recursos. This land is (a) mine es una serie de trabajos que abordan el colonialismo y cómo la ilusión de riqueza y poder que provoca se desdibuja cuando se mira directamente a la realidad.

Retomando elementos constantes en su trabajo como la apropiación de símbolos, la relectura de eventos históricos, el enfoque en el contexto socio político y el uso de diferentes materiales, la obra surge como un mausoleo que representa el paisaje aprovechado y que, en tonalidades doradas que se eclipsan con el negro, personifica a la tierra que ha sido arrasada, haciendo referencia a su valor desgastado como consecuencia de las dinámicas colonialistas a las que ha sido sometida.

Desde un enfoque más investigativo, el artista se plantea problemáticas en torno al territorio rico en recursos y revisa diferentes formas en las que se ha visto y representado el paisaje. En este contexto, el nombre de José Celestino Mutis -quien fuera representante de la Corona Española durante el periodo de la Conquista-, emerge como una figura única y valiosa gracias a los aportes científicos que desarrolló en el territorio que hoy corresponde a Colombia entre los años 1783 y 1816.

Su fascinación con la diversidad que había en los ecosistemas fue inmediata y lo llevó a liderar la Real Expedición Botánica del Reino de Nueva Granada, el que fuera uno de los proyectos científicos más importante de América. El inventario reúne cerca de 20.000 especies vegetales y de más de 7.000 animales; Yosman lo toma como referencia para entender, desde diferentes puntos de vista, los efectos de los procesos de colonización y la explotación de los recursos.

En este contexto nos referimos al territorio colonizado, una idea que no se limita al periodo Colonial; todo lo contrario: se mantiene vigente. Territorios ricos en recursos naturales alrededor del mundo son objetivos de guerra; la explotación a la que han sido sometidos y las batallas que se han desatado por el poder sobre estos, los han convertido, además, en escenarios de violencia. La historia del mundo es la de la guerra por los recursos y el poder,   a través de su obra Yosman critica el aprovechamiento inadecuado a través de la minería, y la ferocidad desenfrenada por el enriquecimiento del mercado libre.

Cuando se hace referencia a territorio colonizado el Sur Global resalta en el mapa de trabajo de Yosman. Una de sus principales líneas de investigación ha sido el conflicto armado en Colombia y su obra tiene un componente autorreferencial, pues el artista se reconoce en primera instancia como colombiano y como originario de Cúcuta, ciudad que marca el límite con Venezuela. Esta frontera, una de las más conflictivas de América Latina, ha sido un punto neurálgico de la violencia en Colombia.

El artista centra su mirada en un país que se resiste a aceptar su realidad y donde tras más de cincuenta años de conflicto armado las heridas siguen abiertas. Presta especial atención al periodo del posconflicto, logrado merced a los acuerdos de paz que, luego de un largo tiempo de negociación, se firmaron en el año 2016 entre el Gobierno colombiano y las FARC, la guerrilla más antigua de América Latina.

Este escenario generó dilemas inquietantes, ya que el conflicto armado mantuvo aisladas extensas zonas ricas en recursos, que luego de la firma de los acuerdos de paz fueron liberadas, dando pie a la codicia, no solamente de grupos ilegales, también de compañías multinacionales interesadas en explotar y arrasar con todo aquello que la guerra interna había conservado virgen durante décadas.

En This land is (a) mine el llamado posconflicto no es más que un eufemismo. Es una ilusión con la que se ha ocultado una realidad que sigue vigente y que a diario genera escenarios más violentos. 

 

Natalia Castillo Verdugo

Directora AMA+